martes, 14 de julio de 2009

Día 2 La sorpresa de Gante

Gante… ¿qué decir de esta maravillosa ciudad? La verdad que nos sorprendió gratamente; todos nos recomendaban Brujas: que si es impresionante, que si Brujas es la Venecia del norte, que si Brujas es como retroceder al pasado y estar en un cuento… pues Gante no dejéis de visitarlo porque es un tanto de lo mismo pero con gente local. Es una ciudad universitaria con bastante presencia de Erasmus, sus calles son animadas y la gente muy agradable.

Es otra de las ciudades con canales en su interior, la lista de patrimonio de Gante es muy larga, con el espectacular castillo Gravensteen, el Ayuntamiento o las típicas casas con fachada escalonada. Pero destacando por encima, sus tres torres medievales; la de la Catedral de San Bavón (que esconde otra joya, el retablo de la Adoración del Cordero Místico de Van Eyck), la atalaya del Belfort y la perteneciente a la iglesia de San Nicolás; las tres destacan en la ciudad, están juntas y en una perfecta situación.
El centro de la ciudad es pequeño y fácil para la visita. Nuestro albergue se encontraba justo al lado Del Hot Gravensteen: es una auténtica maravilla. Uno de los mejores castillos medievales que hayamos podido ver. Impresionante, porque es ese castillo en el que todos hemos tenido nuestras fantasías infantiles, de pasillos, de puentes levadizos, de habitaciones, salas de torturas, capillas… Fue construido en el año 867 por los condes de Flandes y se puede visitar desde las 9 h. hasta las 16 ó 17 h. según temporada. La entrada cuesta 6€ e incluye una video guía, ideal para los más pequeños ya que hace más amena la visita. En el vídeo te muestra una reproducción de una reconstrucción de los hechos de la época.

No dudéis subir a la Torre del Campanario, que está en medio de la Catedral de San Bavón y de la Iglesia de San Nicolás, la entrada cuesta 2’5€ y está abierto de 11h a 17:30h. Las vistas son impresionantes y la historia del campanario también.

Un día es suficiente para ver la ciudad y no olvidaros de perderos por sus calles, acercaros al puente de Saint Michel para poder fotografiar las tres torres y si podéis daros un paseo por la noche para contemplar la iluminación (que ha ganado varios premios).

Al día siguiente nuestro destino: Amberes. De camino a la estación nos seguimos sorprendiendo con la zona universitaria, edificios emblemáticos e iglesias perdidas por el camino. Destacar que la estación de tren se encuentra algo alejado del centro, hacía el sur, pero merece la pena ir andando para contemplar más la ciudad.


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