Ruta mochilera por Hawái

Nueva Zelanda con la Working Holiday Visa

Irlanda, castillos y verdes colinas

China, 21 días por libre

Amsterdam, la escapada perfecta

domingo, 22 de octubre de 2017

Dónde dormir gratis en el coche en EEUU y Canadá

“¿Dónde dormimos esta noche?” Esta pregunta nos la hacíamos cada día durante nuestra ruta por Canadá y Estados Unidos. Salimos en junio desde el sur de la Columbia Británica hasta las Rocosas Canadienses, empezamos la famosa Alaska Highway que nos llevaría hasta la “última frontera” atravesando el salvaje Territorio del Yukon. Una vez visitada Alaska empezaríamos a conducir en nuestro coche camperizado dirección sur hasta Santa Mónica, en California. A mediados de agosto cruzamos hacia el interior para comenzar a visitar los conocidos Parques Nacionales de Arizona, Colorado, Utah y subimos al norte despidiéndonos los últimos días en Yellowstone y el Parque Nacional de los Glaciares a mediados de septiembre.


Ciento siete días y veinte mil kilómetros de recorrido, con veintidós noches en bosques, veintitrés en aparcamientos de supermercados, cinco en casas de amigos, nueve en áreas de descanso, trece noches en aparcamientos de casinos, dieciséis noches de voluntariado en un hostel, once en campings de pago, dos en un apartamento de Airbnb y cuatro noches de lujo en hoteles. En total nos hemos gastado 437€ entre los dos, unos 4€ por noche. Esta cifra pudo ser cero pero a veces no pudimos o no quisimos. Por eso en este post queremos ayudarte a que puedas disfrutar o pasar la noche gratuitamente en tu coche durante tu viaje por Canadá y Estados Unidos.

APLICACIONES PARA TU MOVIL
Aplicaciones imprescindibles.
Cuánto hemos echado de menos la aplicación Campermate que tanto usábamos en Nueva Zelanda. No hay ninguna mejor pero sí que se aproximan a su utilidad. Nuestras cinco aplicaciones que tendríamos en la pantalla principal para este viaje son:

Maps.me: descarga mapas y los podrás ver sin internet, busca la gasolinera más cercana y ponle una chincheta, apunta los sitios para dormir cercanos, la entrada al Parque Nacional o los puntos de interés.

Wikicamps Canadá: filtra la búsqueda para que te salgan los campings gratis, ponle un corazón para guardar tus favoritos, lee los comentarios de los demás campistas, busca la dirección y envíalo a Mapsme para ponerle la chincheta.

Wikicamps Estados Unidos: lo mismo que la canadiense. 

IOverlander: una aplicación menos atractiva pero a veces útil como último recurso. La gente apunta los sitios donde ha podido dormir gratis y no han sido molestados. No nos fiamos mucho porque estaba desactualizada y con pocos comentarios, pero aún encontramos algún sitio interesante.

GasBuddy: la gasolina es barata en EEUU pero no tanto en Canadá, en esta aplicación encontrarás las gasolineras más cercanas y sus precios (no funciona sin internet).

WEBS DONDE ENCONTRAR LUGARES GRATUITOS

Si en las aplicaciones anteriores no encuentras ningún lugar que te guste o no hay nada cerca de donde te encuentres puedes echar mano de estas webs donde la gente va añadiendo los puntos de pago o gratuitos. 

Freecampsites: busca en el mapa el lugar que te interese y lee los comentarios. Los verdes son los nuestros, los gratis. Fíjate bien a quién pertenecen las tierras para saber dónde pasarás la noche. 

Campendium: mismo funcionamiento que la anterior, podrás ver los sitios gratis o de pago. En algunos sitios la gente añade fotos y los servicios que ofrece.

AllStays: busca el estado o provincia de Estados Unidos o Canadá que te interese. En esta web tienes todos los sitios donde podrás acampar legalmente y también campings privados con sus precios. Más complicado encontrar lugares gratis. Cuenta con aplicación pero nos pareció carísima y no la compramos. 

EN LA NATURALEZA


British Columbia, Canadá
En Columbia Británica, Canadá, el gobierno te permite acampar o aparcar en zonas rústicas un poco alejadas y con servicios básicos como mesas de picnic, baños sin cisterna u hogueras, pero no dispone de agua potable ni electricidad. Estos campings son muy comunes entre los locales y nunca hemos estado solos. Algunos están en una zonas con una vistas preciosas. Web: http://www.sitesandtrailsbc.ca

El único camping gratuito dentro de un Parque Nacional. Death Valley
En Estados Unidos está permitido dormir gratis en los National Forests (Bosques Nacionales) o en las Bureau Land Management (o BLM, Tierras de gestión pública). Nos fue muy complicado encontrar en la costa oeste, cerca del mar, sitios para dormir gratis. Una vez en el interior hay más opciones pero no son como los de Canadá que explicamos anteriormente. No hay zonas asignadas, no hay baños, ni mesas, ni para hacer fuego. Simplemente es alejarte cinco kilómetros de la carretera principal hacia el interior y aparcar o acampar donde quieras. Alrededor de los Parques Nacionales suele haber un anillo de protección y estos suelen ser Bosques Nacionales donde podrás acampar. Pregunta al Ranger del parque o a los locales, recoge tu basura siempre y ayuda a que los demás puedan seguir disfrutando de la naturaleza gratuitamente. Webs: https://www.fs.fed.us y https://www.blm.gov

SUPERMERCADOS
Anochece en el Walmart de Prince George, Canadá.
Walmart, la gran cadena de supermercados de Norte América. En algunos te permiten dormir en su aparcamiento siempre en las zonas más alejadas de la puerta de entrada. Siempre pregunta dentro de la tienda porque, aunque ponga que no está permitido, suele ser una norma municipal, pero a ellos no les importa y te dirán si te aconsejan pasar la noche o no. No se puede poner la tienda de campaña ni pasar el día como si fuera un camping. Más bien es para llegar tarde e irte por la mañana. Hemos disfrutado mucho en algunos como en Whitehorse (Yukon), donde era una auténtica comunidad de caravanas. Algunos supermercados son 24 horas así que podrás usar los baños, agua o incluso el wifi si te llega hasta el coche.

Safeway es otra cadena de supermercados un poco más cara pero con más variedad y mejor presentación de los productos. Además tiene zona para comer con mesas y comida ya preparada. No es tan común como el Walmart y en algunos no nos han dejado dormir en su aparcamiento, pero en otros sí que hemos preguntamos y no nos han puesto problemas.

APARCAMIENTOS DE CASINOS
Casi solos en un casino del estado de Washington.
Comenzamos nuestro viaje por Washington durmiendo en uno y terminamos pasando la noche en once diferentes casinos. Nos salvaron de pagar unos campings carísimos por toda la costa. No se puede en todos y no hay en todos los estados. Primero buscábamos en Wikicamps y si no había buscábamos en la web Casino Camper.

Al no tener una RV o autocaravana grande siempre preguntábamos si podíamos pasar la noche. Nunca nos pusieron problemas, son sitios súper limpios, algunos están abiertos 24 horas, con wifi, baños y hasta con bebidas y café gratuitos. No tienes por qué jugar en las máquinas y nadie te controla. En algunos te piden tus datos y los del vehículo para tomar nota, te dan una hoja y la tienes que poner en el cristal para que el guardia de la noche lo sepa. Son muy seguros y, aunque en algunos el ambiente no es el ideal, hay mucha vigilancia. Ponte cerca siempre de las caravanas para sentirte más arropado.

ÁREAS DE DESCANSO
Se mete el sol en un área de descanso de California.
Tardamos mucho en descubrir que se podía pasar la noche en las áreas de descanso y que los locales las suelen usar para pasar la noche en sus largos viajes en carretera. En algunas hay carteles que indican que sólo se puede estar ocho horas, pero nadie vigila y no son muy estrictos. Encontramos áreas muy limpias con baños, mesas de picnic, agua potable e incluso máquinas expendedoras con comida y café. Algunas son ruidosas por los camiones o porque están cerca de autovías, pero para pasar la noche están bien. Tendrás que buscar estado por estado. Dejamos el enlace de donde nos fue más difícil encontrar dónde dormir gratis, California

RESUMEN

Como veis opciones hay pero tienes que encontrarlas. También depende del tipo de gustos que tengas. A nosotros no nos importaba dormir en asfalto en medio de camiones o recorrer unos kilómetros hacia dentro en el monte para ahorrarnos los carísimos campings. Las veces que pagamos campings fue porque se nos hacía tarde para movernos, por cansancio, por querer ducharnos, lavar los platos o estar en un sitio agradable.

Recomendamos buscar en las aplicaciones primero, pero si no encuentras no desesperes, busca en las webs o pregunta a los locales. Algunos sitios no vienen en esas aplicaciones porque creemos que dan por hecho que se puede dormir ahí, como las áreas de descanso o en los bosques. Sé generoso o generosa y añade a Wikicamps o comenta ese sitio que te gustaría que los demás también puedan disfrutar en el futuro, recoge siempre la basura, no hagas ruido de noche, respeta a los animales y no hagas fuego donde no está permitido. Durante nuestro año en Nueva Zelanda hemos visto cómo han ido prohibiendo los sitios gratuitos por culpa de unos cuantos idiotas. Evitemos esto cuidando el medio ambiente y siendo responsables.

Podéis leer todas las entradas de nuestro viaje en este enlace:

El aparcamiento más concurrido de caravanas: Walmart de Whitehorse

domingo, 8 de octubre de 2017

Presupuesto del viaje a Alaska, Canadá y Costa Oeste de Estados Unidos

Como siempre nos gusta hacer después de cada viaje vamos a detallar en esta entrada cuál ha sido el presupuesto de nuestro viaje en coche por la costa oeste de Canadá hasta Alaska y después por la costa oeste de Estados Unidos. Este presupuesto está divido detallando los gastos más importantes de este tipo de viajes (gasolina, comidas, alojamiento) y también gastos más personales. Nosotros viajamos de forma Low Cost, lo cual significa, en nuestra definición, "ahorrar en lo prescindible para gastarlo en lo imprescindible". Esperemos que pueda ser de ayuda por si alguien se decide a realizar un viaje similar.


DATOS BÁSICOS


El viaje tuvo lugar durante los meses de junio, julio, agosto y la primera mitad de septiembre de 2017. Recorrimos aproximadamente 23.000 kilómetros durante 107 días, pisando tres provincias canadienses y doce estados de Estados Unidos. Visitamos 29 Parques Nacionales de ambos países, llegando al punto más norte en Fairbanks (Alaska) y el más al sur en Santa Mónica (California). Este es el desglose de los gastos por pareja, publicados en euros según el cambio a 25 de septiembre de 2017 (1$ CAD= 0,68€).


En esta categoría incluimos los gastos relacionados con toda la burocracia que supone el viaje. Aquí se detallaría también el gasto en vuelos (para poder llegar al destino), pero en nuestro caso ese gasto no existe, ya que estuvimos viviendo en Canadá desde enero tras nuestro viaje a Nueva York. Por tanto, los gastos se resumen en los costes de los visados de entrada por tierra a Estados Unidos (a nosotros no se nos aplicaba el ESTA, pero si tenéis que obtenerlo hacedlo desde este enlace, que es el oficial) y el de extensión desde la Working Holiday Visa al Visado de Visitante en Canadá, además del seguro de viaje, algo básico en cualquier viaje. Para este elegimos el Seguro IATI Bloggers y Grandes Viajes de 6 meses, del que recibimos un descuento de 2x1 (recordad que accediendo desde este enlace recibís un 5% de descuento en los seguros IATI).



Un viaje que supone conducir durante 23.000 kilómetros tiene su eje principal en esta categoría. Los gastos del coche suponen la diferencia entre lo gastado en su compra y preparación y la venta. En este enlace podéis ver cómo convertimos el coche en una campervan para vivir dentro y todos los gastos, además de un video mostrándolo. El resto de categorías son el gasto de gasolina y otros gastos de transportes, que van desde el ferry de Seattle a la Península de Olímpica o el pago del peaje de puentes.



Esta ha sido la categoría en la que pusimos más esfuerzo en ahorrar. De hecho, posiblemente este viaje nunca se hubiera realizado si no hubiéramos podido dormir dentro del coche. Hemos detallado las noches que hemos dormido en los distintos alojamientos de pago y también el total de noches en las que no hemos pagado por dormir. Hemos utilizado los descuentos obtenidos con AirBnB (25€ si te registras por este enlace) y Booking (15€ si reservas a través de este enlace). También estuvimos dos semanas de Workaway en un Hostel de Anchorage, en Alaska, en los que no pagamos alojamiento.



En un viaje de más de tres meses hay mucha variedad de formas de alimentarse. Desde desayunar un café en alguna cafetería hasta cenar en un restaurante, pasando por cocinar arroz en el coche o parar a devorar una hamburguesa. Posiblemente el gasto más personal, en el que puedes gastar mucho o ahorrar el máximo posible. Nosotros no nos hemos cortado, pero también hemos tratado de controlarnos. En la categoría Comidas se incluyen cafés o refrescos y almuerzos o cenas en restaurantes, en Comida Rápida las veces que hemos comido en este tipo de cadenas y por último en Supermercados las compras para cocinar en el coche. En el Hostel de Anchorage nos proveían toda la comida, así que eso nos los ahorramos.



El ocio y la diversión no tiene porqué estar ligado al gasto y menos aún en dos países que destacan por la naturaleza. Los Parques Nacionales de Canadá han sido gratuitos en 2017 por el 150º aniversario del país y para los de Estados Unidos compramos el Pase Anual que incluye la entrada a todos los Parques (por separado cuestan entre 10 y 30$) por vehículo (no por persona). Salvo la entrada al Museo de las Primeras Naciones de Teslin (absolutamente prescindible), el resto son gastos más que recomendables (casi obligatorios). Gracias al Workaway de Anchorage realizamos varias actividades a las que nos invitaron que estaban valoradas en más de 500 euros.



No seáis muy duros juzgándonos por el gasto en duchas. Hay que tener en cuenta que en las noches en campings de pago u hoteles nos duchábamos y no aparecen en este gasto. Pero también hay que decir que no hay que ducharse todos los días. Solíamos poner lavadoras cada dos semanas aproximadamente. En las dos semanas de Workaway en Alaska estos gastos no se produjeron.



La clásica categoría en la que meter un poco de todo. En teléfono e internet aparecen la compra de las tarjetas de teléfono de las compañías Metro PCS (basura) y AT&T (esta es la buena) y las cuotas de un mes (ambas 40$). El spray de osos era imprescindible para ir menos asustados al baño antes de dormir o hacer alguna ruta. En otros gastos básicamente hay compra de postales y los envíos (compramos el pack de postales vintage del centenario de los Parques Nacionales de Estados Unidos).


En esta tabla detallamos los gastos en cada una de las provincias canadienses y estados de Estados Unidos. Obviamente sólo debe servir como guía, no significa obligatoriamente que unos estados sean más caros que otros (salvo en la gasolina, donde sí hay diferencias). Puede asustar el dato de Nevada, pero no hay que olvidar que allí está Las Vegas. Y lo que se gasta en Las Vegas se queda en Las Vegas.


Y aquí el resumen por categorías y el porcentaje que supone en el total del viaje. Como era de esperar el gasto en transporte y alimentación se lleva más de dos tercios del total. Estamos bastante contentos con haber reducido el gasto en alojamiento a menos del 10%. La diferencia entre los gastos por estados/provincias de la tabla de arriba y este resumen es el precio del seguro y los gastos del coche, que no cuentan dentro de ningún estado.


Esperamos que os haya resultado útil esta entrada y os anime a realizar un viaje similar u os ayude en caso de que ya lo tengáis planeado. Cualquier duda nos podéis escribir un comentario o contactar con nosotros a través de Redes Sociales o email.

Podéis leer todas las entradas de nuestro viaje a Alaska y por la costa oeste de Canadá y Estados Unidos en este enlace.

jueves, 3 de agosto de 2017

Nos vamos a Alaska, pero con un susto

Después de muchos meses de trabajo y ahorro echábamos a rodar. Nuestro próximo viaje nos llevaría a través de las provincias canadienses de Columbia Británica, Alberta y Yukón hasta Alaska a lo largo de la famosa Alaska Highway. Serían al menos dos semanas en los que asombrarnos con los paisajes, encontrarnos con animales que nunca habíamos visto y volver a sentirnos viajeros.

ETAPA 1: DESDE PENTICTON A HINTON


Habíamos pasado muchos meses en el viñedo y en la pequeña ciudad de Penticton, donde nos habíamos sentido muy a gusto. Nos daba pena dejar a Sal y su familia, pero por otro lado estábamos excitados con la idea de volver a viajar y conocer rincones del mundo nuevos para nosotros. Ya teníamos preparado el coche para que además fuera nuestra casa los próximos cinco meses, por lo que nada nos podía parar ya.

Nuestro primer destino iban a ser las Montañas Rocosas canadienses. Ya habíamos estado viviendo en Jasper durante el pasado noviembre, cuando comenzaba el crudo invierno, y ahora lo hacíamos en plena primavera, por lo que el paisaje cambiaría bastante. Pasamos la primera noche durmiendo en Abedul en uno de las numerosas zonas de acampada gratuitas de la Columbia Británica antes de adentrarnos en la sucesión de Parques Nacionales de las Rocosas.

Nuestro segundo día en ruta sería un día de contrastes. Comenzábamos la jornada visitante el Parque Nacional del Monte Revelstoke, una carretera que asciende casi hasta el pico de este monte. En función de la época del año y de las condiciones meteorológicas esta carretera te dejará llegar más o menos lejos. Existen varias rutas de senderismo que también te permiten adentrarte en los bosques y varios miradores con vistas al valle, en una subida no excesivamente dura. Sabíamos que no iba a ser el Parque Nacional más espectacular que veríamos en el viaje, así que estaba bien ir abriendo boca con un aperitivo.

El "Broken Bridge", una de las pequeñas rutas de senderismo de este Parque.
El primer gran Parque que visitaríamos sería el Parque Nacional de Glacier, ya de pleno en las Rocosas. Si no eres un amante de las grandes rutas de senderismo desde la carretera se pueden hacer varias caminatas cortitas en las que visitar una laguna o un bosque repleto de enormes cedros. Y fue precisamente en esta última donde nos llevamos el palo: de repente, sin previo aviso, Abedul no arrancaba. Después de la experiencia en Nueva Zelanda con la Delica volvieron a nuestra cabeza muchos amargos recuerdos. Un hombre que pasaba por allí le echó un vistazo y, sin mucho vacilar, dedujo que era un problema con la bomba de la gasolina. Exactamente el mismo problema que habíamos tenido en Nueva Zelanda. No nos quedaba otra que llamar a la grúa. Por suerte, al ser miembros Premium del BCAA el servicio de grúa hasta Banff no saldría gratis.

La grúa llevándose al taller a un enfermo Abedul.
Por el camino vimos a nuestro primer oso negro, un poco lejos, pero el estado de ánimo en el que estábamos no nos dejaba disfrutar de ese momento. La verdad que había sido un palo que rompiera al segundo día, aunque viéndolo bien nos alegraba que hubiera sido ahí y no en mitad de Alaska o Yukón, donde hay menos servicios y arreglarlo sería mucho más caro. O no.

Llegamos a Banff y Oriana y Miguel nos acogieron con una cálida hoguera a la orilla de un lago y unos cuantos perritos calientes, además de las habituales charlas y risas. Por suerte podríamos estar en su casa hasta que el coche estuviera arreglado. Eso tardaría unos días, así que a la mañana siguiente visitamos los lagos Peyto y Moraine y sus espectaculares colores. Ambos lagos son de los lugares más visitados del Parque Nacional de Banff y cuando estás allí todo cobra sentido. El entorno es espectacular, con las escarpadas montañas rodeándote y ese tono azul intenso en el caso del Peyto y tonos turquesas en el Moraine. La propia carretera que te lleva hasta ellos ya es un espectáculo y puedes parar tu coche a un lado y disfrutar del paisaje. La nieve ya se estaba poco a poco retirando, pero aún quedaba lo suficiente para adornar de blanco el paisaje.



Lago Peyto (arriba), Bow (centro) y Moraine (abajo).
Los siguientes días los pasaríamos en Banff esperando a arreglar el coche. Los mecánicos en este pueblo deben estar muy saturados de trabajo, porque sólo te atendían a los dos o tres días de llegar. Y para colmo teníamos que estar encima de ellos, llamándoles para que nos lo miraran y arreglaran lo antes posible. Por fin, un viernes por la tarde estaba arreglado y listo para ser conducido, justo cuando parecía que tendríamos que pasar el fin de semana allí. Volvíamos a estar listos para rodar.

A la mañana siguiente nos despedimos de Miguel y Oriana hasta que nuestros caminos se volvieran a cruzar. Nos dirigimos de nuevo al oeste, para retomar la visita a los Parques Nacionales de Columbia Británica empezando por el Yoho, apenas a una hora y media en coche de Banff. Este parque, muy desconocido al tener que compartir espacio con Banff y Jasper, tiene algunos lugares muy especiales. Es lugar de varias excursiones para los turistas que se alojan en Banff, así que es normal encontrar algunos de estos lugares muy saturados, en especial el Emerald Lake. Este lago hace honor a su nombre y sus aguas te deleitan con un tono esmeralda que incluso en un día nublado resulta embriagador. También nos encantó el encuentro entre los ríos Horseshoe y Yoho, un punto donde las aguas alcanzan una velocidad que te hace pensar que en cualquier momento desbordará y te llevará por delante. Todo en las Rocosas adquiere una dimensión mayor.



El Natural Bridge y el Lago Emerald, en el Parque Nacional de Yoho.
Condujimos de vuelta a la Icefield Pathway, la carretera que conecta con los pueblos de Banff y Jasper, que es posiblemente la más increíble que hayamos conducido nunca. En la Columbia Icefield, justo en la frontera entre ambos parques, se tienen unas vistas preciosas del glaciar Athabasca y en su centro de Información hay wifi y una cafetería para hacer una parada técnica. Nuestra intención era llegar hasta Jasper ese mismo día y visitar el cañón del río Maligne, a las afueras del pueblo.

El glaciar Athabasca, desde el Centro de Visitantes.
Llegamos al cañón ya de tarde, pero por suerte en estas latitudes y a estas alturas del año el sol permite una tregua y nos regala varias horas de luz, así que pudimos visitarlo con cierta tranquilidad. El camino que bordea el río Maligne es bastante sencillo y puede llegar hasta las 2 horas ida y vuelta, en función de lo que cada uno quiera ver. Consta de seis puentes que lo cruzan y la ruta está programada para que calcules hasta qué punto llegar y volverte. Nosotros los hicimos hasta un poco más lejos del cuarto puente, pero lo más espectacular estaba al comienzo de la ruta. Las paredes del cañón se estrechan y las aguas aceleran, viéndose y oyéndose todo a más de 15 metros de altura. En invierno este cañón es visitable con rutas en las que puedes caminar sobre el agua helada del río. Debe ser espectacular, pero por desgracia nos fuimos de Jasper antes de que se pudiera hacer y ahora en primavera ya era tarde.

Con la visita al cañón acababa nuestra primera etapa y poníamos rumbo a Hinton. Habíamos disfrutado mucho del espectáculo que nos brindaba la naturaleza canadiense, aunque lo habíamos hecho en los Parques Nacionales más turísticos. Pero también decidimos que el percance con Abedul no nos iba a privar de disfrutar de este momento tan especial que teníamos la oportunidad de disfrutar. Aún nos quedaban muchos kilómetros por recorrer, muchas montañas que admirar y muchos animales que fotografiar.

Puedes leer todas nuestras entradas de este viaje en este enlace.


viernes, 14 de julio de 2017

Cómo camperizar un coche

Estamos a punto de iniciar un viaje de muchos kilómetros, muchas millas y mucho tiempo. Es la segunda vez que compramos un coche en el extranjero y después de la experiencia en Nueva Zelanda con nuestra furgoneta Delica, decidimos hacer unos cambios para este viaje. Hemos aprendido de algunos errores e intentaremos no repetirlos.

Durante el año que estuvimos con la Working Holiday Visa para recorrer ambas islas y quizás también como vivienda, hicimos una apresurada compra de una Mithsubishi Delica del 94. Venía con una plataforma de madera y un colchón regular, ambos muy pesados. La furgoneta era muy pesada, con lo que el gasto de gasolina se elevaba mucho, en las cuestas la pobre sufría y no teníamos forma de comer sentados con mesa dentro, así que cuando llovía o hacía mucho frío nos daba mucha pereza salir fuera a preparar la comida y terminábamos comiendo en algún sitio de comida rápida. Se incrementaba por tanto el gasto de nuestro viaje.

La Delica en Nueva Zelanda.
Esta vez era distinto, estábamos en Canadá, en una casa, sin prisa y podíamos ver opciones y construir nuestra vivienda rodante para los próximos cinco meses con calma y estudiando todo con detalle. 

¿Por qué cambiamos de una furgoneta a un coche?

El movimiento “vanlife” va creciendo con el tiempo, haciéndose cada vez más popular. La consecuencia es que los precios se elevan y se están pagando cifras desorbitadas por una chatarra limpia que quedará muy mona en Instagram con el hashtag #vanlifestyle o #vanlife, pero que puede que te dé muchos dolores de cabeza (y de cartera) por averías. Lo decimos por experiencia. En Nueva Zelanda fue la única pega que le ponemos a nuestro viaje. Perdimos todo el dinero de la compra ya que no pudimos venderla porque costaba muchísimo repararla. 

Por lo tanto, esta vez elegimos un coche barato porque sabemos que son viejos y que tendremos averías durante el camino. Así contaremos con ese dinero para imprevistos. Otra razón por la que elegimos un coche es porque consume mucho menos y también porque es más cómodo para la conducción en la montaña y las cuestas. Por supuesto en la furgoneta hay más espacio, pero aprovechando cada centímetro del coche se puede vivir igual de bien que en una furgoneta pequeña.

Elección del coche

En Norteamérica hay muchísimos coches familiares de siete plazas con muy buenas referencias. Al principio no nos importaba qué marca o modelo de coche, sólo lo queríamos barato y espacioso. Estuvimos acerca de dos meses buscando y viendo coches. Estábamos sugestionados de la experiencia en Nueva Zelanda, ya que no queríamos perder de nuevo el dinero. No nos fiábamos de nadie, no queríamos comprar sin antes hacerle una revisión, las revisiones que hacíamos no salían perfectas y estuvimos a punto de abandonar el viaje porque no encontrábamos el coche perfecto. 

Hasta que vimos el anuncio de una familia que vendía su Toyota Sienna del año 2000. Según todas las páginas que habíamos visto era la mejor “minivan”, como la llaman por aquí, del mercado. La más segura, la que mejor rendimiento tenía, el consumo era bueno, espaciosa y la gente mantenía este coche porque aun con 400 mil kilómetros andaba bien. El precio estaba dentro de nuestro presupuesto, incluso por debajo, así que probamos. La familia nos dio buena sensación, nos lanzamos y lo elegimos como compañero de ruta. Abedul. Así se llama nuestra Toyota Sienna de siete plazas.

Abedul en su primer día con nosotros.
Conversión de coche familiar a camper paso a paso

Diseño

Lo primero que hicimos, durante la búsqueda de coche, era ver diseños por internet. Nos poníamos muy celosos al ver algunas furgonetas en Pinterest. Con ducha, parqué en el suelo, calefacción, aislada… Perfectamente pasan por mini apartamentos. Pero vamos a ser realistas: sólo queremos este coche para un viaje de cinco meses y será verano. No necesitamos tanto lujo.

Escogimos un sencillo diseño donde podríamos dormir y comer dentro sentados y con mesa para esos día de lluvia, mosquitos, frío o pereza. También queríamos que tuviera espacio entre los asientos y la estructura para poder poner la nevera y tener almacenamiento a mano.

Al tener ya el coche, lo primero que hicimos fue medirlo para saber con cuánto espacio contábamos. Debemos aclarar que es la primera vez que hacemos esto, la primera vez que diseñamos y la primera vez que construimos algo con madera. Nuestra experiencia se limita sólo a montar el mueble de Ikea, de los fáciles. Así que nos reímos mucho con los planos, los dibujos y las medidas.

Diseño y midiendo

Medidas

Abedul cuenta con 1,2 metros de ancho y 2,23 de largo. Nosotros medimos menos de 1,70 así que la cama medirá 1,80 para no tener que dormir al borde. Entre la cama y los asientos tendremos unos 0,40 cm donde pondremos la nevera que irá conectada al coche para mantenerla fría mientras conducimos y así no estar pendientes del hielo. 

La mayoría de diseños que veíamos tenían la parte de la cocina detrás, en el maletero, para cocinar de pie estando fuera del coche. Así la teníamos en Nueva Zelanda y no nos parecía nada cómodo. Así que para nuestra cama dividiremos la estructura en dos partes. Una para almacenamiento y otra para la mesa con asientos. 

Pondremos también el “comedor” al lado de las puertas traseras, ya que es la parte alta del coche. Así podremos estar sentados con la espalda recta, acceder mejor a la nevera y si hay que salir corriendo estamos más cerca de los asientos delanteros y las puertas traseras. 

Para la altura de la cama escogimos unos 35 centímetros que nos deja espacio suficiente para guardar las mochilas y las cajas con comida. Contando ese espacio, el grosor del colchón y nuestro tamaño podremos estar cómodamente sentados con la espalda recta.

Espacio suficiente para estar sentados
Madera

Con el diseño claro, elegimos la madera. Estamos en Canadá y, aunque hace casi medio siglo que cambiaron al sistema métrico, en cuestión de materiales se siguen utilizando pies y pulgadas. Esto fue un quebradero de cabeza porque las tablas venían ya con sus medidas y nos veían con cara de no entender nada cuando les decíamos nuestras medidas en centímetros. 

Escogimos una tabla de abedul de media pulgada de grosor, unos 1,27 cm. Nos cortaron la tabla principal en cinco trozos. La cama queda en 1,2 m de ancho por 1,80 de largo. Luego dividimos dos zonas de almacenamiento en el maletero de 0,60 x 0,90. Y el comedor dividido en tres partes: asientos y mesa de 0,40 cm de ancho por 0,90 cm de largo. Espacio suficiente para comer dos personas, cocinar, jugar a las cartas, escribir e incluso tenemos sitio para invitados. 

Para las patas y el marco de la cama escogimos una madera más robusta, para estar seguros de que no se romperá todo en medio de los baches en Yukon. Las patas tendrán una anchura de 9cm x 5,5cm  y el marco de 8,7cm x 2cm . En la tienda nos cobraban 2$ por cada corte, así que aprovechando que nuestro jefe tenía un máquina ya cortamos nosotros las patas y el marco en casa.

Eligiendo, midiendo y comparando precios
Montaje

Con todo colocado en el suelo y viendo qué encaja empezamos a taladrar. En vez de clavos escogimos tornillos, para cuando tengamos que desmontarla. Tuvimos la suerte de tener al hermano de nuestro jefe, que es carpintero, en casa de visita esos días, así que no se nos romperá y no haremos un desastre.

Todo encaja

Empezando a taladrar nuestro hogar

Para el almacenamiento pusimos unas bisagras para poder abrir desde el centro hacia los laterales. Los asientos los dejaremos fijos clavando más patas para que quede más sujeto y dividimos la estructura en dos partes para poder meterla y sacarla más fácil del coche.

Mitad de la construcción hecha 

Nuestro almacenamiento
La mesa nos dio muchos problemas, ya que se complicaba mucho el mecanismo pero al hermano de nuestro jefe se le ocurrió que lo más sencillo era poner una mesa de plástico que vendían en el Canadian Tire por 15$ y encima la madera. Resultó ser una excelente idea ya que cuando quitamos la mesa tenemos mucho espacio para cambiarnos y coger las cosas. Además si hace buen tiempo contamos con dos mesitas para poner fuera.

Probando el espacio



Complementos

Para el colchón no nos lo pensamos dos veces. Escogimos uno de gomaespuma pero grueso y cómodo, ya que serán muchas horas y después de muchos kilómetros nuestra espalda lo agradecerá. Después de varios retrasos en la entrega y cambiando de tienda conseguimos nuestro colchón para dormir, para sentarnos y como respaldo.

Eligiendo nuestro colchón
Tiendas de segunda mano

El Value Village nos ha ahorrado mucho dinero a la hora de complementar el coche. Allí adquirimos una tela enorme que usaríamos como funda para el colchón. Como no teníamos máquina de coser ni tiempo lo colocamos como pudimos con unos imperdibles. El resultado quedó estupendo. Además así podemos quitar las fundas para lavarlas cuando sea necesario.

Colchón, tela e imperdible: cama low cost
Decidimos no aislar el coche, aunque muchos lo recomiendan. Se nos salía de presupuesto, de tiempo y tampoco pensamos que sea imprescindible para nuestro viaje. Veremos con el tiempo, pero para el frio compramos un nórdico en la tienda de segunda mano, llevamos los sacos de dormir y pijamas de invierno. Además será verano, así que nos preocupa más el calor.

Para las cortinas compramos dos telas muy tupidas y de poco peso. El sistema que utilizamos es de lo más sencillo, barato, práctico y entretenido. Encontramos una bolsa enorme de pinzas por 3$ y las usamos cada noche y cada mañana para enganchar la tela al coche. Conduciremos hacia el norte y las horas de luz serán muy extensas así que entre los espejos tintados y la tela que compramos no entrará ni un rayito de sol.

Otros viajeros nos advirtieron de la cantidad de mosquitos enormes que encontraremos en el camino. Vimos que una mosquitera normal costaba 25$ y no nos llegaba para mucho. Solucionamos el problema, una vez más, en la tienda de segunda mano. Unas cortinas casi transparentes y nuestras pinzas y ya no tendremos invitados indeseados decididos a picarnos.

Cocinando sin mosquitos
Probando el tamaño de la mosquitera

Para el tema del baño no nos preocupamos mucho porque pasaremos las noches en los aparcamientos de los supermercados o en zonas de picnic que tienen baños. Pero para emergencias, tanto si hay que hacer pipí en medio de la noche o si hay un oso en la puerta, pues hemos comprado este aparato para Ana y una botella bien verde visible para no confundirnos a la hora de beber. Las duchas las haremos en campings. A veces, aunque no estés alojado, te dejan ducharte por 1$ y después del viaje por Nueva Zelanda nos damos cuenta de que tampoco hace falta ducharse todos los días (aunque suene impopular, es la verdad).

Botella y un orinal portatil
Otra cosa que nos fastidiaba mucho en Nueva Zelanda era fregar los platos, incluso más que las duchas o los baños. Era muy complicado encontrar fregaderos públicos. No parece muy complicado construir uno de forma casera pero una vez más no tenemos espacio ni tiempo para hacerlo. Nos apañamos con una botella, una palangana, un embudo y otra botella. En cuanto vemos un baño tiramos las aguas grises por el váter.

Nuestro fregadero low cost
El resto de cosas necesarias como camping gas, sartenes, platos, ollas, cubiertos, almohadas, sábanas, cajas, etc. las fuimos comprando entre la tienda de segunda mano y ofertas que íbamos viendo poco a poco.

Todo lo necesario para vivir

Presupuesto 

Coche: 2500$                                                          Inspección: 107$
Seguro para seis meses: 752$                                 Impuestos: 425$
Maderas: 83,91$                                                     Bisagras y tornillos: 9,70$
Colchón: 114$                                                         Funda: 4$ la tela y 0,75$ los imperdibles
Nevera: 55$                                                             Linterna que carga en USB: 20$
Sartén: 13$                                                              Cacerola: 6$                                                            
Platos: 6$                                                             Cubiertos: 5$
Palangana: 3$                                                        Garrafa: 19$
Cajas varias: 20$                                                     Cortinas: 5$
Baño: 10,95$                                                           Botella: 3$
Mantel: 3,5$                                                            Tazas de desayuno: 6$
Cocina camping gas: 40$                                    Bombonas: 12$
Almohada: 10$                                                      Sábanas: 15$
Nórdico con funda: 10$                                         Cassette para el móvil y la radio: 20$
Mesas: 30$                                                             Extintor: 30$

Total: 4338,81$ canadienses, al cambio en euros son 2950€

Opción dormitorio










Opción comedor
Seguro que iremos añadiendo más cosas, eliminaremos otras, modificaremos, aprenderemos de los errores y veremos los aciertos. Puedes seguir nuestra ruta por Alaska, Yukon, British Columbia y la costa oeste de Estados Unidos en Instagram o Facebook. Cada día contamos nuestras aventuras por Norteamérica a bordo de Abedul.

En un camping en mitad de Yukon, Canadá