domingo, 31 de julio de 2011

Florencia, la ciudad que me enamoró

Llegamos a Pisa a las cuatro de la tarde. Para ir a Florencia desde el aeropuerto hay un autobús directo que cuesta unos 10 euros. Pisa es tan pequeña que se va andando del aeropuerto a la estación de tren en unos veinte minutos y desde allí decidimos ir a Florencia por 5'80 euros por persona. Ambos transportes tardan unos 70 minutos y salen con bastante frecuencia. Más información en: http://trenitalia.it/

La estación de tren y de autobuses en Florencia están cerquita y también lo están del centro histórico, unos diez minutos andando al Hostel The Queen's. Este albergue es una casa antigua, de techos altos y en un cuarto piso sin ascensor. El inmueble está bien conservado y sobre todo bien comunicado, a dos minutos de la Galería de la Academia y la Catedral. Tiene una cocina bien equipada, los baños estaban limpios, tenía calefacción en habitaciones y baños, las camas era cómodas y el personal muy atento y simpático. Tienen mapas de la ciudad, aunque la oficina de turismo está justo al lado. Sólo un par de pegas, las sábanas ya están puestas cuando llegas y se nota que están usadas y eché en falta un salón para reunirse con los demás viajeros.
Fachada y Campanario de la Catedral de Florencia
Ya instalados en el albergue fuimos a dar una vuelta, aunque ya era de noche y todo estaba cerrando, se veía mucho ambiente por las calles y pudimos ver todo lo que nos esperaba al día siguiente. Como he dicho antes el albergue estaba apenas a 200 metros de la Plaza de la Catedral, que fue lo primero que pudimos disfrutar de la ciudad. Tuvimos tiempo de callejear en dirección al río pasando por la Plaza de la República, la espectacular Plaza de la Signoria y la Galería de los Uffizi hasta llegar al Ponte Vecchio.

Al día siguiente decidimos madrugar, ya que Florencia es una ciudad que tiene fama de tener muchos turistas y que hay que sufrir largas colas. Nos arriesgamos a no pagar ninguna entrada por anticipado, como bien leí en muchos artículos de internet, para no hacer colas. Ya que la Galería de la Academia estaba al lado del albergue y es lo único que está al norte de este, decidimos estar allí a la hora de la apertura: 8:15 horas. La entrada normal costó 6'50 euros y la reducida (menos de 25 años, profesores y estudiantes de arte) 3'25 euros. Pues menos mal que no compramos la entrada anticipada, que casi costaba el doble, porque pudimos disfrutar del David de Miguel Angel para nosotros solos y tres catalanes más. La visita en realidad sólo lleva el tiempo que decidas dedicarle al David, ya que el resto se ve rápido. Lo malo: no se pueden sacar fotos.

De ahí nos fuimos a la Catedral, decidimos subir lo antes posible ya que empezábamos a ver grupos de turistas por la calle. Subir a la Cúpula cuesta 8 euros sin descuentos de ningún tipo. Después de 360 escalones:

Una anécdota: todo estaba en inglés e italiano menos en la cúpula, donde las indicaciones estaban en todos los idiomas, incluso japonés. El motivo es que hay un pasillo muy estrecho para ir viendo la cúpula y hay carteles que ponen: "Continúe por favor, no se detenga". Allí pudimos estar cerca de media hora apreciando la maravilla de Brunelleschi, ya que estábamos solos. La visita no se queda sólo en las pinturas. Las vistas desde lo más alto de la ciudad son espectaculares. También se puede subir al Campanille, pero decidimos que después de subir a la cúpula las vistas no serían mejores.

La siguiente visita fue la Basílica de San Lorenzo. La entrada cuesta 3'50 euros y entramos pensando que allí estaría la Capilla de los Medicci. Esta es independiente y con otra entrada de 4 euros la normal y 2 euros la reducida. La entrada de la Basílica de San Lorenzo es prescindible y no hay nada destacable. La Capilla de los Medicci es peculiar y merece la pena. Los sepulcros que esculpió Miguel Ángel son espectaculares.

Callejeando hasta los Uffizi dimos con la Iglesia de Orsammichelle. Es gratuita y dentro está el tabernáculo de Andrea Orcagna, que es muy bonita, tanto por fuera como por dentro. Atravesando la Piazza della Signoria, junto al Palazzio Vecchio, está muy cerca la Basílica de Santa Croce, la cual no entramos debido a las limitaciones presupuestarias. Dentro está enterrado Miguel Ángel y fuera hay una estatua de Dante.

De ahí nos fuimos a la Galleria degli Uffizi, la entrada normal es de 6,50€ y la reducida de 3,50€. Dentro están las famosas obras de Botticceli "La Primavera" y "El nacimiento de Venus". Además de muchísimas otras obras de calidad. La Galería tanto por fuera como por dentro es impresionante. Está justo al lado de la Piazza della Signoria, un auténtico museo al aire libre. Fuera podemos disfrutar de esculturas como "Perseo con la cabeza de Medusa", una réplica del David y la Fontana di Nettuno. En la misma plaza destaca el Palazzio Vecchio, la Galleria en sí y a pocos metros se encuentra el Ponte Vecchio, al que es preferible acceder atravesando la galería y girando a la derecha.
Ponte Vecchio desde La Galleria delgli Uffizzi

El Ponte Vecchio es el puente más antiguo de Europa construído en piedra. Ya en sus inicios servía como punto de venta de comerciantes y joyeros, actividad que perdura hoy en día, al contrario de lo que ocurre en el Puente de los Suspiros de Venecia, donde todo son tiendas de souvenir. Atravesando el puente llegamos al Palazzio Pitti, en el que no nos dio tiempo entrar. Preferimos dirigirnos a la Piazzale Michelangelo.

Desde la Piazzale Michelangelo, situada al otro lado del rio Arno y elevada sobre una colina, se encuentran las mejores vistas de Florencia. Además allí hay otra réplica del David de Miguel Ángel y a poca distancia está la Chiesa di San Miniato al Monte, una auténtica joya su interior. Nosotros preferimos subir andando y nos llevó una media hora, pero también hay autobuses, tanto el 12 como el 13, que salen desde la Estación de autobuses.

Aquí terminó nuestra visita de Florencia. En resumidas cuentas sin turismo ni colas, madrugando y aprovechando bien la jornada, en un día puede ser suficiente. Nos quedaron por ver un par de cosillas, pero es una ciudad a la que no importa volver.

Ahora tocaba volver al albergue y preparar nuestro próximo día: Siena y Pisa.

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2 comentarios:

  1. Posiblemente la ciudad más bonita de Europa, en mi opinión. Me gustan mucho tus diarios de viaje.

    Un saludo.

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  2. El legado del Renacimiento... como para no estar agradecidos. Qué maravilla esta privilegiada cuna de tantos genios, que a buen seguro no debe dejar de manifestar productos de dicha genialidad a cada paso que uno da, a cada mirada que uno vuelve.
    Y más allá de cualquier monumentalidad, aquí prima la atención al detalle.
    Deliciosa Florencia.

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