jueves, 13 de febrero de 2014

Tres días en Fez (primer contacto)

Ryanair no solo viaja por Europa, también va a Marruecos. Si tienes pocos días, quieres hacer una escapada, un sello en tu pasaporte (esto nos gusta, a todos, no me digas que no) y descubrir una cultura diferente, puedes aprovechar y visitar el país vecino. Que tan cerca está pero a la vez tan lejos. Una vez allí te darás cuenta de lo diferente que es todo: los olores, los colores, un lugar por el que no pasa el tiempo y lo amables que son los marroquíes. 

Nuestro viaje comenzó el martes cuatro de febrero de 2014. Salimos desde Barcelona a las once de la mañana y volvimos el jueves a las tres y media de la tarde. Al llegar al aeropuerto nos encontramos con muchos jóvenes que se iban a Marruecos como nosotros. Parejas jóvenes de mochileros, con maletas, excursiones de más diez personas, alguna familia marroquí y algún viajero solitario con su mochila.


Sabíamos que al llegar al aeropuerto tendríamos que juntarnos con alguien para compartir el taxi, ya que así sale más barato y es más cómodo llegar a la Medina. Durante la espera en Barcelona, en el avión y al llegar al aeropuerto, estuvimos observando a qué pareja nos podríamos acercar y preguntar si compartíamos el taxi. Finalmente llegamos al pequeño aeropuerto, pasamos la aduana, sello (yuhuuu, uno más), cambiamos dinero, salimos y ya no había rastro de ningún español. Parecía que a todos les habían venido a buscar o habían alquilado coche. Decidimos preguntar a un marroquí que venía en el avión y hablaba español. Nos dice que también es la primera vez que está allí y que no sabe cómo se llega en bus, pero que vayamos juntos y él pregunta. Salimos y nos montamos en un cochecito eléctrico que usan en el golf, nos dice que es gratis y nos acerca a la parada de bus. Allí nos encontramos en medio de todos los locales, no hay rastro de turistas jóvenes españoles. Nuestro amigo marroquí pregunta y nadie sabe a qué hora pasa el bus. Esperamos un poco y viene un mochilero español un poco nervioso, nos pregunta si sabemos llegar a la medina, le decimos que no, que estamos esperando al bus pero igual era mejor compartir taxi. Bien, ya éramos cinco: el español, dos marroquíes y nosotros dos. A ellos los dejan en la estación de tren de la zona nueva y a nosotros en la medina, cerca del hotel del otro español, y nosotros ya iríamos andando. Pactamos un precio sin regatear mucho (nos olvidamos que estamos en Marruecos y que hay que regatear) y nos sale a 3€ por cabeza, nada mal para un trayecto de media hora. En total el taxi fue 130 dirhams. 

Nos montamos todos en el taxi, yo encima de las piernas de mi novio. Me preguntan si voy bien y hago el comentario de que en los noventa en nuestro país íbamos siempre así y no pasaba nada. Me encanta. Empezamos a hablar todos y el joven español nos dice que está asustado, que a ver si nos iban a secuestrar estos y que si aquello parecía Afganistán. Le tranquilizamos un poco riendo y preguntándonos qué se esperaba él de este país. Salimos del aeropuerto y nos encontramos con carreteras sin asfaltar (por obras), casas derruidas, pobreza, niños haciendo autoestop al salir del colegio, gente andando por medio de la carretera, unos ahí, otros allá, viendo la vida pasar. A nosotros no nos sorprendió pero el otro chico nos decía que iba a estar diez días solo por Marruecos y que empezaba a arrepentirse.

Hacemos la primera parada en la zona nueva, para dejar a los dos marroquíes en la estación de tren, nos despedimos de ellos y yo me salgo del coche para comprobar qué pagaban y que no nos dejaban con la factura a nosotros. ¿Desconfiada? Si, pero también lo haría aquí eh. A nosotros nos dejan en la Puerta Azul (Bab Boujloud), a la entrada de Medina y a partir de aquí sólo entran burros y personas. Le pagamos y ya se nos acerca el primero para llevarnos al hotel, para hacernos de guía al día siguiente, para lo que fuera. Amablemente le decimos que sabemos dónde está el hotel (mentira) y que ya teníamos guía contratado (mentira también). Se va y nuestro asustado viajero solitario dice: "esperad, ¿tengo todo? Cartera, móvil, pasaporte, vale sí, sigamos. Hay que desconfiar de esta gente que se acerca eh". Nosotros nos reíamos por dentro y le decíamos que se relajara y disfrutara.

Nos adentramos en la Medina y fue cruzar la Puerta Azul y darnos cuenta de dónde estábamos. Esto no nos iba a dejar indiferente. Nos disponemos a buscar el hotel de nuestro amigo y luego ya iríamos a por el nuestro. Nos metemos por la calle principal. Está llena de puestos, de niños corriendo, de vendedores, compradores, artesanos... nos gusta, nos gusta mucho. El chico español se emociona al ver un cartel que ponía 'Maison d'Hôtes' y dice que ha encontrado su hotel. Veo su reserva y le digo que no, que su hotel se llama "x". Seguimos andando y vuelve a decir: "ehh este si, mira pone 'Maison d'Hotes'" y ya le decimos que eso significa 'Casa de Huéspedes' y que lo pone en todos los alojamientos y se empieza a reír y a decir qué tonto era. A los dos minutos dice que por allí no era, que se estaba alejando y que le iba a dar un euro a un chaval para que le llevara, le deseamos suerte y nos despedimos de el. ¿Lo habrá encontrado a día de hoy?

Nosotros seguimos las indicaciones de la Plaza Rcif. Está muy bien señalizada y no tiene pérdida ninguna. Al ir con mochilas la gente nos preguntaban si necesitábamos alojamiento o ayuda para llegar. Sonrisa y un "no gracias, sabemos el camino" (mentira). Al llegar a la plaza es cuando comenzó el caos para llegar a nuestro Riad. Nuestras capturas de pantalla con el Google Maps y nuestro mapa impreso el día antes no ayudaban. Decidimos preguntar, pero preguntar a la gente de los puestos de verduras, y poco a poco nos fuimos acercando. Sólo rechazamos la ayuda de algún niño que querría alguna moneda a cambio. Al final conseguimos llegar y nos dieron la enhorabuena por hacerlo solos sin tener que llamar. 

Nos reciben en el Riad Doha con té de menta y una sonrisa. Nos vamos a la habitación, dejamos las mochilas y salimos para buscar el camino de entrada y aprenderlo para las siguientes ocasiones. Volvimos a hacerlo a la inversa y unos jóvenes que nos habían ayudado la primera vez nos dicen que íbamos mal, que era por el otro lado. Le decimos que si, que ya lo sabemos. Volvemos a la plaza y decidimos volver al Riad para concienciarnos de que sabemos el camino. Nos ven de nuevo los jóvenes y nos dicen: "¡¡¡que es por ahíiii!!!" Y nosotros: sonrisa y "si, si ya sabemos". Y volvemos para atrás, a la cuarta ya pasaron de nosotros. Para ellos es muy fácil pero para nosotros la Medina es un laberinto y no queríamos perdernos.

Nos comimos en un puesto callejero una especia de kebab de carne de ternera con especias por 20 dirhams, menos de dos euros. Lo compartimos por miedo a que no me gustara pero estaba buenísimo y era abundante, así que estaba bien. Dimos un pequeño paseo sin alejarnos y antes de que anocheciera nos volvimos al Riad. Solo habíamos estado tres o cuatro horas y ya nos encantaba Fez.

Otros artículos que te pueden interesar:

  • Cómo llegar al Riad Doha
  • Segundo día: visita con guía y risas con los marroquies
  • Tercer día: vuelta y prespuesto de la escapada


Te ha resultado:

6 comentarios:

  1. Nosotros estuvimos en un Riad estupendo el Riad Al Bartal
    Te dejo el post que hice hace poco...
    http://www.el-lobo-bobo.com/2014/03/una-noche-en-un-riad.html

    ResponderEliminar
  2. Qué buena idea para el puente de mayo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sem, muchas gracias por tu comentario. La verdad es que Fez es una ciudad perfecta para una escapada de 3 días ;)

      Eliminar
  3. Tan cerca y a la vez tan lejos... tienes, en efecto, mucha razón en eso, en un sentido ciertamente amplio.
    Hay dos detalles de entre todo lo que he leído que me han encantado. Una es la frase con que concluye tu narración "Solo habíamos estado tres o cuatro horas y ya nos encantaba Fez". Debe de resultar delicioso percatarse de que se ha producido ese mágico entendimiento con el entorno -aun a pesar de todo el caos por el que tuvisteis que pasar-. El otro es el detalle de los viajeros solitarios, aunque esa imagen siempre será más romántica en la India.
    Bueno, espero, si se me permite, poder seguir leyendo nuevas entradas relativas a tus viajes, por saciar mi apetito stevensoniano. Y es que, además, me parece que somos del todo paisanos, pero dejémoslo ahí.
    Un placer, viajera.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Christian tu comentario ha sido uno de los más bonitos que tengo el blog. Muchas gracias. Estoy muy desanimada y sin fuerzas para escribir porque siempre pienso que no hay nadie detrás para leer mis viaje. Me ha hecho tanto ilusión tus palabras, que no te lo puedes imaginar.

      Moitisimas grazas de novo ;)

      Eliminar
  4. Me alegro, me alegro. De modo que a continuar narrando tus periplos, allá donde sea que te lleven.

    ResponderEliminar

Vuestros comentarios nos ayudan a continuar