Día 1 y 2 de abril, la gran sorpresa de Girona

Cuando compré los billetes, pensé: “vaya fastidio quedarnos en Girona dos noches”… ¡y cuánto me arrepentí de decir eso! Para el que no conozca Girona lo recomiendo, es realmente interesante. Yo no sé si es porque no sabía con lo que me iba a encontrar, pero me sorprendió.

Llegamos el 16 por la noche, a las 00h. El aeropuerto de Girona es pequeñito y nada más salir encontramos fácil los autobuses: 5 iban para Barcelona, llenos y 1 para Girona con seis personas, de las cuales 4 eran trabajadoras. Nos quedamos a dormir en el albergue juvenil (reserva: http://www.hihostels.com/) el precio con desayuno fue de 15€ por persona y noche. Está muy bien, en el casco antiguo, muy cerca de la zona de pubs y a parte es una residencia universitaria. Se encuentra a 10 minutos de la estación de bus.

A pesar de que el hombre del albergue nos dijera que Girona no era Andalucía, a lo que fiesta se refiere, terminamos llegando a las 6 de la mañana un jueves, en supuesta época de exámenes.
En la misma calle del albergue, hay diferentes pubs. Fuimos a tomar algo a uno y el camarero nos dio una listita de sitios a los que podíamos ir. De camino a esos pubs unos salmantinos nos preguntaban por una disco y al no saber y estar todos perdidos decidimos ir juntos. En los locales en los que estuvimos la gente era muy maja, la música perfecta, pero las copas muy caras. Allí conocimos también a quién iba a ser nuestro guía por la provincia: Josep.

Después de después de dormir 2 horas y un buen desayuno, bueno y abundante, nos pusimos en marcha. La ciudad es muy pequeñita, la vimos en una mañana, visitando la Catedral (3€). No dejéis de hacer el paseo por encima de las murallas, las vistas son preciosas, las casas de Onyar, toda la zona monumental… Al mediodía decidimos ir a Banyoles, (autobús 2€). Allí está el lago más grande del país. Merece la pena, además del centro histórico, las calles con encanto y la Plaza Mayor. Nada más llegar empezó a caer la grande, un chaparrón muy gallego. Mientras nos resguardábamos y comíamos nuestro guía nos mandó un mensaje para ver si seguíamos durmiendo. Al ratito nos rescató de la lluvia y empezó la ruta por Gerona.

He de decir que no volveré a montar en el coche con él. Si, iba muy asustada, aunque se tenga un BMW se puede ir a 120km/h ¿no? En fin, el chico nos llevó a Besalú, digno de visitar también. Es una villa medieval, una fortaleza entre dos ríos: el Fluviá al sur y el Capellades al norte. Tiene un puente y unas calles preciosas. Se visita en muy poquito tiempo. Nos dirigimos hacia la costa para ver L’Escala y desde allí Roses.

Josep nos contó lo del beso al trasero de la leona en Girona. Justo cuando nos dejó en la ciudad nos encontramos con la figura. Pedimos nuestro deseo y le dimos el beso en sus posaderas, como buenas turistas. Dimos un paseo por el centro de la ciudad y pronto nos fuimos para el albergue para descansar, que al día siguiente tocaba madrugar, mucho, pero no importaba: Milán nos esperaba.
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2 comentarios :

  1. muy bonita la foto y genial tu blog.felicidades

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  2. Muchas gracias bleid!!! tu blog de viajes también está bastante bien, has estado en lugares que deseo ir :D Un saludo!!!

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