sábado, 3 de octubre de 2009

Hacia la Bretaña. (22/09/08)

Bueno esta mañana fue un poco perdida por culpa de extraviar la cámara. Fuimos a objetos perdidos de RER, pero nos dijeron que teníamos que esperar hasta las 12h, que era cuando llegaban los objetos del fin de semana. Fuimos al centro otra vez a dar una vuelta y hacer tiempo, total para nada, porque obviamente no tuvimos la suerte de que una buena persona encontrara la cámara y se la diera a algún trabajador.

Bueno, nuestro viaje tenía que continuar y nuestro destino ahora era Cancale. El albergue que elegimos en la zona es el de Cancale – Mont Saint Michel (http://www.hihostels.com/). Para ir escogimos el tren, el billete nos costó 120€ ida y vuelta, el trayecto tendría que durar 3h, pero estábamos en una racha de mala suerte. Al llegar a Rennes hay que bajar del tren y subir en otro que va hasta St Maló. Una avería hizo que estuviéramos más de 2 horas parados en Rennes.


Ahora es cuando tengo que avisar a toda la gente que vaya a este albergue, a gente despistada como nosotros y que vaya en tren. El albergue se encuentra en Cancale, en una reserva protegida con playa, ideal para quedarse allí unos días con coche.
Nosotros compramos el billete del tren con destino para Cancale. Cuál fue nuestra sorpresa cuando llegamos a la parada, cuando la gente nos dijo que era la parada correcta y nos encontrábamos en medio de la nada, en un apeadero medio abandonado. Todo pasó muy rápido, bajamos con mucha gente y empezamos a oír: pum, pum, pum… (Cierre de puertas de los coches) y en menos de dos minutos allí estábamos nosotros solos, en medio del campo y a las 19h. Enfrente había un hotel, entramos a preguntar dónde estaba el pueblo (a 10km) y ahora lo importante, si había buses (el último había sido a las 18h). Así que… comenzamos a andar.

Tardamos 2h, llegamos al pueblo de noche, parecía las doce de la noche, no había ni un alma. Encontramos un supermercado abierto para preguntar cómo podíamos ir al albergue, porque este estaba a 2km del centro del pueblo y en medio de una reserva. El dueño del supermercado nos dijo que no había taxis a esas horas y que era complicado explicarnos cómo ir, así que se ofreció él mismo a llevarnos en su coche cuando cerrara el supermercado, a las 21h. Mientras esperábamos fuera viendo los papeles de la reserva del albergue vimos que este cerraba a las 21h, así que teníamos que llamar para decirles que llegaríamos un poco más tarde. Nuestros móviles estaban sin cobertura, seguíamos con la racha de mala suerte. Hasta las 20:55h no conseguimos hablar con el chico del albergue que muy amable nos explicó como teníamos que hacer para poder entrar (metiendo un código).

Nuestro hombre del supermercado nos llevó en su coche al albergue, menos mal, porque estaba lejillos, era de noche, hacía frio y a pesar de que eran tan solo las 21h parecía de madrugada. Cuando conseguimos entrar en el albergue (todo a oscuras y sin gente) y entrar en nuestra habitación éramos la pareja más feliz del mundo.

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