domingo, 15 de marzo de 2015

Cómo comprar un coche en Nueva Zelanda: el papeleo

En el último post os habíamos contado nuestra experiencia personal para comprar un coche al llegar a Nueva Zelanda y en cómo Mark y Laurie, la pareja de neozelandeses a quienes les compramos la furgoneta, nos habían echado una mano para solucionar todo el papeleo necesario para poder conducir por el país sin ningún problema. Ahora os explicaremos en qué consiste dicho papeleo.

Lo principal que se debe saber cuando llegas a Nueva Zelanda con intención de conducir son dos premisas básicas: que se conduce por la izquierda y que hace falta el Carnet de Conducir Internacional. Este permiso es válido durante un año desde el momento en el que lo expides y se puede hacer en las oficinas de la DGT en España por un precio de 10 euros y lo tienes disponible en el momento. Eso sí, debéis pedir cita previa y calcular que ese año por el que es válido incluye tu estancia completa fuera de España.

Nuestro primer trámite burocrático relacionado con el coche se produjo el día después de comprar a nuestra Delica, aunque aún no la conducíamos, ya que nos faltaba la documentación y el pago de 500 NZD de los 4.000 del precio final. La noche posterior a volver de casa de Mark y Laurie la pasamos en el K-Road Traveller en Auckland y fuimos hasta un PostShop de Queen St. para solicitar el cambio de propiedad del vehículo.

1- Cambio de propiedad del vehículo:

Este proceso se realiza de forma bilateral, es decir, están implicados tanto el comprador como el vendedor del vehículo. Esto es importante, ya que algunos vendedores se desentienden de todo y puede darse la situación de que el comprador no tenga el formulario necesario relleno y no pueda realizarlo. Nosotros ya teníamos el documento desde el día anterior, ya que habíamos ido a un PostShop a hacernos con algunas copias de los formularios necesarios. Estos son el MR13B si eres el comprador y el MR13A si eres el vendedor. Son muy sencillos de rellenar y te pedirán una dirección donde te enviarán toda la documentación, incluidas las multas (esperemos que no). Una vez tengas esto, te darán una tarjetita donde aparece el modelo del vehículo, la matrícula y que eres el dueño de ese coche.Ya teníamos un vehículo en propiedad en Nueva Zelanda y el papeleo apenas nos había quitado unos quince minutos de nuestra vida y nueve dólares.


2- Registrar el coche (REGO) y asegurarnos en la AA:

Fuimos a la oficina principal de la New Zealand Automobile Association (la AA, para entendernos) en  Victoria Street, una calle perpendicular a Queen St. Mark y Laurie ya nos habían avisado de las ventajas de hacernos socios de la AA y también íbamos con esa idea. Estas ventajas incluían un descuento al realizar el registro del coche, mapas de carreteras gratuitos y un descuento en el seguro del coche. Así que ese fue nuestro primer trámite en la ventanilla. 

Existen dos opciones para darse de alta en la AA como visitante: una normal que cuesta 99 NZD y otra Plus que cuesta 148 NZD (las dos opciones para seis meses de duración). Nos decantamos por la segunda, que incluye un servicio en carretera más amplio que el normal. En caso de accidente o avería (que no va a pasar, claro) tienes derecho a alojamiento, servicio de grúa totalmente gratuito (con el básico te cobran a partir de los 100 km de tu domicilio), taller mecánico que cubre de forma gratuita determinados arreglos y otros servicios que complementan al seguro normal del coche. Además, por ser miembro de la AA en cualquiera de las dos modalidades recibes una tarjeta de puntos para las gasolineras Caltex y BP (las más habituales en el país) en el que recibes descuentos. Este es efectivo a partir de los 40 NZD de gasto y sueles ahorrarte un mínimo de dos dólares cada vez (a más gasto de gasolina, más descuento). Puede parecer poco, pero si realizas la suma de todos los descuentos en seis meses te llevas una alegría.


Ya éramos miembros Plus de la AA y tocaba registrar el vehículo. Esto no tiene nada que ver con el cambio de titularidad (que también se puede realizar en la AA), si no pagar el equivalente al impuesto de circulación en Nueva Zelanda, que al contrario que en España no se paga a los ayuntamientos y el precio es similar. Nuestro nuevo coche tenía el Rego (así se le llama aquí) hasta el 29 de enero de 2015, así que aunque aún faltaban unos días para que expirara, decidimos renovarlo por otros tres meses. El Rego se puede realizar por los meses que elijas, siendo el mínimo tres meses y el máximo un año. El coste mensual es de unos 30 NZD, algo menos si lo haces por seis meses o un año. Y gracias a ser miembros Plus de la AA tienes otro descuento, que en nuestro caso lo hizo descender desde los 90 a los 79 NZD. Otro poquito de dinero que nos ahorrábamos y ya nos desentendíamos del Rego hasta finales de abril.


3- WOF (la ITV kiwi):

Otro de los procesos clave cuando adquieres un coche en Nueva Zelanda es confirmar que tiene el WOF en regla. El Warrant of Fitness es el equivalente a la ITV española, aunque se realiza de manera diferente en tiempo y forma (se pasa en casi cualquier taller). Cuesta unos 50 dólares y la debes pasar cada año o cada seis meses si es un coche de más de seis años de antigüedad, caso de nuestra Mitsubishi. Por suerte Mark la había pasado unas semanas antes de vendérnosla, así que hasta el mes de mayo no nos tocará pasarla. Actualizaremos el post cuando pasemos por el taller.


4- Seguro del coche (no obligatorio):

Y faltaba el único trámite no obligatorio, pero para nosotros muy importante: asegurar la furgoneta. En Nueva Zelanda el seguro del coche no es obligatorio (sí, nosotros también nos asombramos), pero aún así conviene realizarlo. Nuestra idea era hacerlo en la propia AA, que tiene sus propios seguros, para lo cual esperamos una hora para que nos llegara el turno. Íbamos con la idea de realizar el seguro que nos había recomendado Mark, el "Third Party Fire and Theft" (A terceros, fuego y robos), que junto al servicio que ofrece la AA para los miembros Plus nos parecía suficiente para deambular por Nueva Zelanda. El precio era aproximadamente de unos 300 dólares al año.

Fue entonces cuando nos sentamos frente a la agente de seguros de la AA con toda nuestra documentación a mano. Bueno, no toda. La chica nos pidió el carnet de conducir de Ana y le dimos el carnet internacional. Pero no era válido, porque hacía falta el carnet de conducir nacional. Ana no lo trajo porque caducaba unos días después de salir de España y el nuevo aún no lo había recibido puesto que tarda un mes y pensábamos (ilusos) que el carnet internacional era el válido para conducir en Nueva Zelanda. Después de explicarle que no lo teníamos porque el que hace falta es el internacional, la chica nos explicó que éste funciona sólo como traducción en el resto de países, pero que en Nueva Zelanda para poder conducir de manera legal en el país son necesario ambos. Con cara de tontos y sin seguro salimos de la AA. Aún nos preguntamos cómo se puede realizar cualquier trámite administrativo que te permite conducir en el país sin que te pidan el documento básico para poder hacerlo de forma legal y sólo nos lo pidieran en el único que no es obligatorio. Así nos fuimos en autobús hasta casa de Mark y Laurie, a quienes mandamos un mensaje de texto excusándonos por la tardanza y al que respondieron prometiéndonos una cerveza fría al llegar.


Al salir de la AA en Queen St. decidimos llamar a la embajada española en Nueva Zelanda y nos comentó que ahí no expiden el carnet de conducir español, ni pueden hacer un justificante, así que estamos a la espera de que lleguen visitas de España para que nos lo traigan y podamos ser unos conductores legales al 100%. Tras esto fuimos hasta la casa de Mark y Laurie para pagar los 500 NZD restantes, entregarle su copia del cambio de titularidad y recoger nuestra Delica. Les contamos lo que nos había pasado en la AA con el seguro y Laurie se extrañó. Resulta que durante años había trabajado para la AA y no sabía nada de eso, así que nos pidió nuestros pasaportes, el Carnet Internacional e hizo algunas llamadas. Pero no unas llamadas cualquieras: estaba contactando con el Director General de la AA en persona para comentarle nuestro caso. Nos dijo que nos avisaría al día siguiente por si la chica de la AA se había equivocado ("hay muchos malos trabajadores ahí", nos dijeron). Pero la respuesta fue negativa, así que estamos a la espera aún de poder asegurarnos.

Ni falta hace decir que hemos conducido por Nueva Zelanda de manera "ilegal", sin el carnet de conducir español. Por suerte no hemos tenido ningún problema para poner a prueba la cobertura de la AA ni para echar de menos el seguro, pero sí que hemos ahorrado mucho dinero en gasolina. Y salvo un par de despistes, ningún problema conduciendo por la izquierda gracias a este cartel que Mark nos colocó en el volante.

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