domingo, 22 de marzo de 2015

Ruta por Northland: abandonar Auckland y dormir junto al mar

Nuestros primeros días en Nueva Zelanda se habían desarrollado íntegramente en Auckland y centrándonos en los trámites imprescindibles que debes realizar cuando aterrizas en el país. Habíamos comprado el coche y ya podíamos huir de la gran urbe kiwi, aunque antes aún nos restaba un último trámite clave: conseguir el número IRD que nos permitiría conseguir un trabajo más adelante. Como nuestro primer intento en el PostShop de Queen St. había dado en hueso porque a Alejandro le faltaba el carnet de conducir internacional o el carnet +18 neozelandés, probaríamos a hacerlo en la sede principal de Takapuna.

DÍA 21 DE ENERO: DE MT. WELLINGTON A DEVENPORT

Habíamos pasado la noche anterior en un camping de Mount Wellington, cerca de casa de Mark y Laurie, y esa mañana nos fuimos directos al gran centro comercial de Auckland, Sylvia Park, donde entre otras cosas había un The Warehouse, una gran tienda donde nos haríamos con todo lo imprescindible para poder viajar en la furgoneta todo el año que nos quedaba por delante: sábanas, almohadas, vajilla, cocina, vasos, cubiertos, ollas, sartenes... Nos equipamos al máximo y comimos en un turco con unos menús por cinco dólares mientras observábamos toda la mezcla cultural y étnica de Auckland pasear por el centro comercial. Y tras ello, nuestra primera visita a un Pack'n'Save, el supermercado más económico de Nueva Zelanda, donde nos haríamos con comida y todo lo necesario para sobrevivir. Ya estábamos equipados y nos iríamos hacia Takapuna para asaltar la mañana siguiente la sede principal de Inland Revenue y obtener nuestro preciado IRD.

Nuestra compra de supervivencia para equipar la furgoneta
Llegamos aquella tarde a Takapuna, una ciudad turística al otro lado de la bahía que baña Auckland, donde pretendíamos pasar la noche sin pagar alojamiento. Buscamos la dirección que según internet indicaba un i-Site, pero al llegar no quedaba nada de aquello y en su lugar había un Kiwi Bank. Tras dudar sobre si volver a pagar un camping (rondan los 40 NZD la noche para una pareja), acudimos a la aplicación Park-Sleep, que nos recomendaba el parking de la estación de ferry de Devenport, al sur de Takapuna. Hasta allí llegamos y aparcamos la furgoneta, visitamos la estación y usamos sus baños y fuente pública. Aprovechamos para cargar los aparatos eléctricos y al salir nos sorprendió una impresionante puesta de sol con las vistas de Auckland. Mientras atendíamos a cómo se dormía la gran ciudad, preparamos la furgoneta y caímos dormidos. El próximo día comenzaría nuestro primer viaje por Nueva Zelanda.

Anochecer de Auckland desde la estación de ferry
DÍA 22 DE ENERO: DE DEVENPORT A URQUHARTS BAY

Antes de las 7 de la mañana el ir y venir de trabajadores y turistas que cogen el ferry hacia Auckland nos despertó y nos puso en alerta para ir lo antes posible a la sede de la Inland Revenue. Allí llegamos a las 8 de la mañana, desayunamos y entramos para ser los primeros, ya que no teníamos cita previa. En apenas quince minutos teníamos toda la documentación entregada y a la espera de que la semana siguiente tuviéramos por fin nuestro más preciado bien: el número que nos permitiría trabajar de manera legal en el país.

Tras tomar el par de cafés más caros de nuestra vida (10'80 NZD) en un bonito bar junto a la biblioteca de Takapuna, salimos hacia el norte con el objetivo de recorrer la costa oriental hasta la ciudad de Whangarei. Recorrimos la SH 1 hasta el desvío de la Twin Coast Highway y nos acercamos a las vistas que ofrecen el Mahurangi Regional Park y el Wenderholm Regional Park. Allí apreciamos por primera vez la claridad del Pacífico y la vegetación del país.

Vistas del Mahurangi Regional Park
Como nuestro objetivo era llegar a Whangarei, volvimos a retomar la SH 1, que pese a ser la principal carretera del país no deja de ser el equivalente a una carretera nacional española con muchas curvas y cuestas. En Warkworth volvimos a desviarnos hacia la costa donde recorreríamos la orilla de la Omaha Bay y pisaríamos la arena de la Pakiri Beach, una playa larguísima de arena blanca. Lástima que no acompañara el tiempo (viento desagradable y muchas nubes).

Ana paseando por la playa de Pakiri
Tras volver a incorporarnos a la SH 1 y estrenar nuestra cocina más allá de Wellsford, llegamos al i-Site de Whangarei. Habíamos leído que podríamos pasar la noche allí en su aparcamiento, pero la chica de la oficina nos dijo que habían cambiado las cosas y no sería posible (en un i-Site nunca te dirán que puedes dormir gratis). Lo que sí utilizamos fue su ducha, en la que por 2 NZD tienes cinco minutos de agua caliente (se puede compartir, para ahorrar algo). Y gracias a las recomendaciones de Mochileando por el mundo, condujimos alrededor del Whangarei Harbour hasta Urquharts Bay, donde pasamos la noche en un pequeño aparcamiento junto a unas rutas de senderismo y a la orilla del mar.

Nuestra Delica, al fondo, en el aparcamiento de Urquharts Bay
Playa junto a las rutas de senderismo en Urquharts Bay


Nuestro primer día fuera de Auckland transcurrió bordeando el Pacífico, descubriendo bahías y ensenadas de arena blanca y aguas azules, conociendo en persona a los famosos Silver Fern y viviendo de primera mano cómo puede llegar a cambiar el tiempo en este país, desde el calor más abrasador a la lluvia repentina. Y aún nos faltaban dos días hasta llegar a la punta más al norte de la isla.

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