domingo, 17 de mayo de 2015

Ruta por la Isla Sur: la West Coast

Nuestra ruta por la Isla Sur sólo acababa de empezar y ya habíamos vivido la primera gran experiencia del viaje, un baño con delfines en las frías aguas del Pacífico en Kaikoura. En nuestro camino hacia los principales atractivos del país (o eso nos habían dicho) habíamos decidido bajar por la West Coast, la costa oeste de la isla, una ruta llena de paisajes verdes, playas, montañas y muchas sandflies.

DÍA 12 DE ABRIL: DEL LEWIS PASS A WESTPORT

Habíamos decidido pasar la noche en el camping del DOC del Deer Valley, en pleno corazón del Lewis Pass. Nuestro destino eran los Lagos Nelson, en la zona norte de la isla, algo más al sur de la ciudad con la que comparten nombre. En realidad el nombre del Parque Nacional hace referencia a dos únicos lagos, el Rotoroa, el mayor de ellos, y el Rotoiti, donde está el Centro de Interpretación del Parque.

En nuestro viaje desde el norte a Christchurch ya habíamos visitado la zona del lago Rotoiti, aunque el tiempo aquel día (muy nublado y algo de lluvia), nos había dejado con ganas de disfrutar de un paisaje que se intuía apasionante. En esta ocasión también nos pusimos como objetivo visitar aquel lago y dejar el Rotoroa para una posible tercera visita. El camino desde el Deer Valley al lago nos llevó aproximadamente una hora, lo justo para llegar antes del mediodía. Visitamos el Centro de Interpretación y nos internamos en el bosque para realizar la ruta por la Brunner Peninsula, que bordea la orilla norte del lago por dicho saliente desde la Kerr Bay (la típica fotografía de los lagos) hasta la West Bay. Un paseo circular de algo menos de dos horas que te deja de nuevo en el Centro de Interpretación. Por desgracia el tiempo tampoco acompañó como para poder apreciar la escena en su totalidad. Lo dicho, tocará visita más adelante.

Las vistas (nubladas) en el lago Rotoiti
Comimos en el aparcamiento junto al lago y decidimos tomar una ducha de agua caliente en el camping del DOC situado a unos metros de allí. El precio de la ducha si no duermes en él (10 NZD la noche por persona) es de 3 NZD por cinco minutos y tienes que comprar las fichas en el Centro de Interpretación. Como suele pasar en varios sitios de este país la ducha se puede tomar por parejas, así que por ese precio se pueden duchar dos personas. Una vez aseados volvimos a montarnos en la Jucy para ir directos hasta Westport. El camino recorre la SH63 desde Saint Arnaud hasta Murchison (visitamos una feria de productos vintage con un sabor muy del viejo oeste americano) y de ahí la SH6 bordeando el Parque Nacional de Kahurangi al norte y el Victoria Forest Park al sur. En algo más de dos horas llegamos a Westport, punto de partida de nuestro viaje al sur de la isla. Dormimos en un aparcamiento que la ANZCA (asociación de caravanas) tiene junto a la playa.

Feria vintage en Murchison
DÍA 13 DE ABRIL: DE WESTPORT A FRANZ JOSEF GLACIER

La ciudad de Westport nos había alojado aquella noche y poco más ofrecía salvo supermercados y gasolineras. Madrugamos con la idea de llegar a nuestro siguiente destino antes de las 11, cuando la marea está más baja. Los Pancake Rocks, en Punakaiki, a una hora aproximadamente al sur de Westport, ofrece una de las estampas más bellas de la West Coast. Junto a la costa se levantan varias  rocas que parecen estar formadas por capas (pancake sería la palabra inglesa para los crêpes franceses o las filloas gallegas). Toda la ruta para visitarlas está muy bien preparada para cualquier clase de público, de manera que no está limitada a una larga y dura caminata ni nada por estilo. También se pueden apreciar los blowholes, saltos de agua que son más acusados durante la subida de marea y algo de oleaje. Uno de los paisajes que más nos gustó en nuestra ruta por la isla.


Los Pancake Rocks en Punakaiki
Tras esto volvimos a poner rumbo hacia el sur por la SH6. La carretera discurre paralela a la línea de costa durante buena parte del trayecyo, bordeando el Parque Nacional de Paparoa, donde se encuentran las Antípodas de O Porriño, el pueblo de Ana. La ruta incluyen bosques semi-tropicales donde abundan los Silver Ferns, el archiconocido helecho icono del país (si se visita sólo la Isla Sur, éste es el mejor lugar para verlos). Pasamos por Greymouth, una ciudad portuaria de tamaño medio que sólo nos sirvió de paso hacia Hokitika, siguiente parada.

La ciudad de Hokitika es conocida por ser el paraíso del jade. Este mineral pobla las tiendas de souvernirs y se dice que se puede encontrar con relativa facilidad algún trozo en bruto en la playa. Nosotros aplazamos nuestra labor de minería para después de la comida que tomamos en el aparcamiento de la ruta hacia la Hokitika Gorge (Garganta de Hokitika), a unos 45 minutos de la ciudad. La ruta lleva a través del bosque cruzando un puente hasta un mirador sobre la garganta del río Hokitika, que dependiendo del día y la época del año puede tener sus aguas azules, turquesas o grises. A nosotros nos pilló de este último color, que pese a ser menos espectacular y menos fotogénico al menos es más curioso.


El río Hokitika y su color gris
Tras la ruta fuimos hasta la ciudad y directos a la playa a buscar jade como locos. Evidentemente nunca habíamos visto jade en bruto, así que fuimos recogiendo todas las piedras que parecían ser o que pudieran serlo, para en un futuro ver si realmente tenemos jade o no. Pero además de eso, la playa de Hokitika ofrece una curiosa escena. Durante años viajeros y gentes del lugar han ido formando esculturas y formas con los troncos que el mar dejaba sobre la arena. El más reconocido posiblemente sea el que forma el nombre de la ciudad (la típica postal).


La famosa señal en la playa de Hokitika
Abandonábamos antes del anochecer Hokitika sin poder ver el amanecer desde el Sunset Point (estaba nublado y quedaban kilómetros por recorrer). La SH6 comienza unos kilómetros más al sur a abandonar la línea de costa y encarar la cordillera de los Alpes. Se empieza a apreciar la silueta de los grandes picos neozelandeses hasta que poco a poco te internas en ella. Nuestra siguiente parada serían los glaciares Franz Josef y Fox, de los que todo el mundo nos había hablado como una decepción. Dormimos en la zona de acampada de Doherty Creek y nos preparamos para el día siguiente. Tocaba llegar hasta los pies de un glaciar.

Y sobrevolarlo.

Te ha resultado:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Vuestros comentarios nos ayudan a continuar