domingo, 31 de julio de 2016

Pearl Harbor y poco más: nuestro último día en Hawái

Nuestro viaje por Hawái estaba llegando a su fin. La isla de Kauai nos había impresionado hasta el punto de prometernos a nosotros mismos que algún día volveríamos, pero ahora nos tocaba disfrutar de nuestro último día en el archipiélago visitando la más turística de las islas, Oahu, y la gran ciudad y capital hawaiana, Honolulu. Este sería, además, nuestro punto de partida hacia nuestro siguiente destino, mucho más frío que las playas del Pacífico.

DÍA 26 DE ABRIL: OAHU


Honolulu y su área metropolitana es una de las mayores urbes de Estados Unidos y punto de referencia para muchos turistas que llegan a Hawái. Tal vez por eso y por todo lo que habíamos leído era el destino que menos nos atraía. Y una vez que pusimos pie en tierra en su aeropuerto nos dimos cuenta de por qué nos habíamos decantado por el resto de las islas: tráfico, asfalto, personas.

Oahu sería la única isla en la que no alquilaríamos coche y también en la única en la que no dormiríamos de camping (salvo la excepción de la isla de Hawái y su tromba de agua), por lo que nos tocaba experimentar el transporte público de la ciudad. Tomamos el autobús número 19 que lleva desde el aeropuerto a la zona de Waikiki Beach, donde teníamos nuestro alojamiento. El ticket cuesta 2,50 USD por persona (hay que llevar el importe exacto) y disfrutamos de un viaje de casi una hora en un trayecto que en circunstancias normales sería de 20 minutos. Los atascos no nos transmitían nada de Aloha. Al menos pudimos echar un vistazo al centro de la ciudad y a algunos de sus edificios y monumentos más representativos y que no teníamos planeado visitar ese único día, como la estatua de Kamehameha, el Palacio de Iolani y el edificio de la Corte Suprema de Hawái.

Llegamos a Waikiki Beach, la zona donde se acumulan decenas de hoteles, y anduvimos hasta el nuestro, el White Sands Beach, un hotel bastante funcional que había vivido mejores años, aunque bastante mejor de lo que esperábamos. Pudimos entrar temprano en la habitación y preguntamos cómo llegar al que considerábamos único punto de interés de la ciudad y sus alrededores, la base militar de Pearl Harbor. Tras las indicaciones, que incluían volver a realizar el mismo trayecto en autobús en sentido inverso, fuimos a comer algo y a descubrir ese pequeño trozo de historia mundial en Hawái.

Nuestra habitación en Honolulu.
Las presentaciones sobran cuando se habla de Pearl Harbor y su papel en la Segunda Guerra Mundial. La zona del ataque japonés, hoy convertido en Museo y Monumento Nacional, abarca desde la visita a exposiciones, centros de interpretación, el interior de un acorazado o los restos del Arizona, el más famoso de los que fueron hundidos aquel "día de la infamia". La entrada básica es gratuita (tuvimos que pagar 3 USD por dejar la mochila en la taquilla) y se puede complementar con visitas de pago. Nosotros no lo hicimos, así que no entramos a valorar si merecen o no la pena, pero la zona gratuita da buena muestra de lo que supuso aquello para el devenir de la Guerra y para Estados Unidos.



Arriba el mapa del sitio histórico de Pearl Harbor y abajo el Acorazado USS Bowfin, visitable previo pago.
Posiblemente lo más interesante sea la visita al Arizona. En unas taquillas situadas frente a la entrada puedes recoger tu ticket que te da hora para tomar el barco hasta el Memorial de las victimas de ese acorazado que hoy posa en el fondo del segundo mayor puerto natural del mundo (después de Mahón). Antes hay que visionar un video de unos pocos minutos para ponerte en situación y, una vez cruzas la bahía en barco, llegas a un moderno memorial donde poder apreciar los restos bajo el mar. Resulta bastante impresionante saber que ahí debajo descansan decenas de marineros estadounidenses que nunca pudieron ser rescatados.

Además de los restos del Acorazado, el Memorial recoge los nombres de todos los fallecidos.
Pero en el otro lado uno no termina de sorprenderse de que, como suele ocurrir, la historia la escriben los vencedores. En la sala de interpretación apenas se hace referencia a la manera en que Estados Unidos puso fin a su guerra con los japoneses, con los ataques con bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki. Un pequeño detalle que apenas recibe algunas líneas en algún texto. O cómo los japoneses que vivían en territorio estadounidense (algunos de ellos ciudadanos americanos) fueron llevados a campos de trabajo como venganza al ataque. Pese a esos déficits de objetividad, la visita bien merece la pena.

Volvimos de Pearl Harbor a Waikiki Beach con la idea de dar un paseo por la zona y visitar la archiconocida playa. Además, cada martes y sábado a las 18:30 se lleva a cabo un evento gratuito en la playa con música y baile hawaiano (el famoso hula), así que teníamos plan para las últimas horas en la isla. De la playa de Waikiki mejor no hablar demasiado. Suponemos que para un matrimonio de Denver o para la luna de miel de una pareja de Hamburgo aquello puede tener su encanto, pero nosotros no se lo vimos por ningún lado. Por suerte el espectáculo de hula sí lo tuvo y disfrutamos de la hora que dura aproximadamente el evento. Se lleva a cabo junto a la famosa estatua del surfero Duke Kahanamoku y con un césped donde poder sentarse, oír música, disfrutar de baile y ver el anochecer.


Arriba, Alejandro preguntándose qué tendrá la playa de Waikiki y abajo, el espectáculo de hula.
Una vez hubo terminado el hula nos fuimos a una de las recomendaciones que nos dieron los compañeros de Nuestro Diario de Aventuras, el restaurante japonés Marukame Udon, donde tras un buen rato de cola y a un muy buen precio puedes disfrutar de una muy buena cena. Se acababa nuestro día y con él nuestro viaje a Hawái.

La influencia japonesa en toda Hawái se nota en la cantidad de restaurantes japoneses.
Nos fuimos a dormir con la sensación de haber disfrutado al máximo nuestra estancia de diez días en Hawái, pero también con esa pena que sientes cuando sabes que un lugar ha sido especial. Sin duda en nuestros planes de futuro está volver a Hawái, pero ahora afrontábamos una nueva e ilusionante etapa en nuestra vida. Nos esperaba un país de nieve, montañas y animales salvajes. Nos vamos a Canadá.

Recuerda que puedes ver todo nuestro viaje de Hawái en este enlace.


Te ha resultado:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Vuestros comentarios nos ayudan a continuar